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Vanu
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Escrito en 10-08-2006, 15:19 |
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De Ariel Scher:
Cualquiera hubiera supuesto que el vecino sale a la calle y dice "no se puede creer" porque acaba de recibir un impuesto nuevo o porque enfrente, hermosa, desfila una vecina desconocida. Pero no. El vecino no dice "no se puede creer" del modo en que esa expresión se dice en muchos rincones de Argentina para manifestar que hay que creer que ha ocurrido algo increíble. Desengañado, el vecino dice "no se puede creer" porque, efectivamente, en una porción decisiva de su presente, de sus sueños y de su historia ya no puede creer. El vecino ya no puede creer en el deporte.
El vecino se lo explica a otro vecino sin apelar a datos secretos: el campeón de fútbol de Italia ya no es campeón porque compró árbitros; el ciclista vencedor del Tour de Francia, la clásica más importante, ya es el ex vencedor porque consumió una sustancia prohibida; uno de los dos hombres más veloces del mundo ya casi no lo es porque parece que se dopó; los que hacen el mejor tiempo en las carreras de autos suelen perder ese tiempo porque usan tecnologías que no están permitidas. "¿Quiere que siga?", interroga el vecino. Podría continuar, pero elige responderse: "Ahora, en el deporte, las cosas ocurren, uno las cree y, al final, no son como uno cree. Por eso se lo digo: no se puede creer".
El vecino no es un teórico social ni tampoco alguien que supera récords en sus mañanas de trotador tenaz. Igual, acierta. Siempre el deporte se sostuvo en una especie de acto de fe colectivo por el que todos los que juegan y todos los que miran están de acuerdo en algo: para la gloria o para la decepción, creen y aceptan que lo que pasó, pasó. Ni el vecino ni nadie nunca fue citado después de un partido para analizar si terminó 3 a 2 o 2 a 2. Pero este es otro tiempo. La expansión de la industria deportiva construyó una cultura en la que todo vale para lo único que en esa cultura vale: ganar. Enorme paradoja: todo vale para ganar y, sin embargo, queda en duda si el que ganó, de verdad ganó.
El vecino se despide de su vecino con otra expresión que es corriente en cualquier barrio: "Así son las cosas, creer o reventar". Vaya a saber si se lo propone, pero, de nuevo, tiene razón. El deporte necesita que se pueda creer. Si no, quizá vaya camino de la segunda opción: en una de esas, revienta.
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