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La imagen ha recorrido todo el mundo: mujeres con un pañuelo blanco en la cabeza haciendo una ronda para reclamar por las víctimas de la represión ilegal.

Se trata de la organización argentina de derechos humanos Madres de Plaza de Mayo, que este lunes cumple 30 años de su creación.
Como hace tres décadas, este grupo sigue luchando por mantener la memoria de los desaparecidos durante el último gobierno militar de Argentina (1976-1983) y por el enjuiciamiento de los presuntos represores.
El 30 de abril de 1977, en pleno régimen, un pequeño grupo de madres con hijos de los que no oían hacía rato se reunió frente a la casa de gobierno en Buenos Aires para pedir una audiencia con el presidente de facto Jorge Rafael Videla.
Su intención era conocer el paradero de sus seres queridos. No lo lograron y permanecieron en el lugar compartiendo sus desventuras.
Con el paso de las semanas se les fueron sumando otras madres. Hasta que la policía les advirtió que, como había estado de sitio, no podían quedarse de pie y debían circular.
Fue entonces cuando comenzaron a marchar alrededor de un monumento en la Plaza de Mayo, caminata que han seguido repitiendo todos los jueves hasta nuestros días. Luego comenzaron a usar en sus cabezas el característico pañuelo blanco.
Esperanza inicial
"Teníamos la esperanza y la desesperación de encontrar a nuestros hijos. Siempre que íbamos a un lugar creíamos que iban a estar allí", recuerda a BBC Mundo una de aquellas mujeres, Hebe de Bonafini, quien tiene dos hijos y una nuera desaparecidos, y hoy preside el grupo de las Madres.
"Pasamos meses yendo de un lado a otro, llevando bolsitas con medicamentos, pañuelos y ropa interior, creyendo que podíamos hacérselos llegar. Ahora pienso en lo ignorantes que fuimos".
Organizaciones de derechos humanos estiman que unas 30.000 personas desaparecieron y fueron asesinadas durante el gobierno de facto.
"Sólo en 1979 empezamos a pensar que no íbamos a encontrar a nuestros hijos y, en lugar de por ellos, comenzamos a luchar por reivindicarlos y encarcelar a los asesinos", dice Bonafini.
Las Madres alcanzaron notoriedad durante el Mundial de Fútbol de 1978 en Argentina, cuando la prensa internacional dio a conocer su movimiento.
No obstante, su esfuerzo enfrentó numerosos obstáculos. "Secuestraron a tres de nuestras compañeras a fines del 77 para destruir nuestro movimiento y no pudieron. Nos quemaron la casa, robaron todo; volvimos a empezar", recuerda la presidenta de las Madres.
Actualmente la organización tiene su sede frente a la Plaza de Mayo, donde funciona una universidad, una editorial, un diario y una estación de radio.
Las Madres también han sabido adaptarse a los cambios sociales en Argentina y han asumido un rol solidario. Están construyendo viviendas en barrios pobres, y han abierto escuelas y comedores comunitarios.
Internacionales
La lucha de las Madres de Plaza de Mayo en el campo de los derechos humanos hizo que con el tiempo surgieran grupos inspirados en ellas en el resto del mundo.
"El uso del pañuelo ha sido algo muy fuerte. Las madres que luchan contra las drogas usan un pañuelo verde; las alemanas que se oponen a los misiles, uno violeta, y las señoras de Chernobil con hijos enfermos, blanco", enumera Bonafini.
Esta mujer se codea hoy con presidentes de todo el planeta, especialmente con aquellos afines a su orientación de izquierda. Dice ser muy amiga de los mandatarios de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez.
Bonafini ha tenido sus luces y sombras. Algunos la consideran un ejemplo de vida y otros una figura polémica.
Ha sido criticada por sus exabruptos, como cuando festejó la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York, cuando expresó su apoyo al grupo separatista vasco ETA y cuando dijo que sin las armas no se consigue una "patria comunista".
Ella no lo niega, y simplemente lo explica diciendo que con los años se ha radicalizado.
Divisiones
Las Madres de Plaza de Mayo no han estado exentas de conflictos internos. Tiempo atrás un grupo de ocho integrantes se escindió y creó la llamada "Línea Fundadora". Otras formaron las Abuelas de Plaza de Mayo.
Bonafini aclara a BBC Mundo las diferencias y desacuerdos entre los distintos grupos: "Las Abuelas se fueron para buscar a sus nietos de una manera jurídica; ellas no van a la plaza. Nosotros creemos más en la manera política y somos esencialmente madres".
"Fundadoras luchan cada una por su propio hijo, por eso llevan su nombre en el pañuelo y van con la foto. Nosotras, en cambio, nos consideramos madres de todos, de los 30.000 desaparecidos".
Más allá de estas diferencias, desde este lunes habrá en Buenos Aires numerosas actividades para homenajear a las Madres a tres décadas de su fundación y nadie que haya participado en la génesis de la organización estará ausente.
Y, como siempre, Hebe de Bonafini y sus compañeras continuarán realizando sus rondas en la Plaza de Mayo para reiterar su pedido justicia.
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